1 año y 2 días
ya llevamos en esto un año y dos días, cómo pasa el tiempo de veras. y más cuando uno deja de escribir cualquier cosa.
en fin muchas felicidades a todos, y que tengan un año mejor que todos.
¿cómo están todos? por acá las cosas no andan tan mal. iniciamos el año de buena manera, y lo acabamos aún mejor. una disculpa a todos los que mandaron mails con información de fiestas (que, aunque no lo crean, fueron varios) pero los leí al menos dos días después de la fecha planeada (en algunos casos hasta una semana después). y una agradecimiento enorme por acordarse de mí. un especial abrazo a las que han expresado sus mejores deseos en esta temporada. a las fiestas a las que sí fui fueron basicamente familiares, y realmente me divertí mucho en todas. gracias a todos los organizadores y a los que me invitaron.
ahora, una pequeña reseña de lo acontecido el 19 (creo) de octubre de 2006, evento ya tan sonado en algunos círculos. don Julio llegó a la fac a tomar su clase de inglés ese jueves, y yo me ofrecí a esperarlo para charlar un rato en el camino de regreso a nuestros respectivos hogares (además de que se me atravesaron unos tragos durante la espera, así que no estuvo tan mal). cuando salió de clase llamó a su casa para saber cómo estaba su dulcinea, y al juzgar por la cara que puso cuando le informaron, cualquiera habría pensado que algo andaba mal, pero era sólo que no se le había permitido salir de la clínica pues ya estaba apunto de dar a luz. así que se decidió emprender el camino. ya en el metro, después de una pequeña conversación (jorge: si trajera diner, te acompañaba, pero no traigo nada. julio: pues si quieres yo te presto.) se decidió que yo también haría la travesía hasta amecameca. más o menos tres horas después, llegamos a la clínica donde estaba aldonza y él se puso a hablar con sus suegros para saber que pasaba, y poco a poco se fue tranquilizando. al enterarse su suegros que no habíamos comido, ofrecieron unos tacos, que como muchos saben, nunca se rechazan. al regresar a la clínica se nos informó que el bebé ya había nacido y que había sido niño. al preguntar cuál sería su nombre julio dijo estar indeciso ente alberto y héctor, así que qué mejor que sugerir albéctor, y al menos por unos cuantos días así sería conocido. al ver que no iban a poder pasar a ver a la feliz madre y al hijo, partimos hacia la casa de los suegros, no sin antes pasar por unas chelas para brindar. unas cuantas horas de sueño después, nos dispusimos a regresar a la clínica, y ya julio pudo ver a su niño, y me cae que ver la cara de felicidad que puso en ese momento, después del nervio que tuvo toda la noche, hizo que el viaje valiera la pena. cuando yo entré a conocer al pequeño sobrino, el huevón se había quedado dormido, así que hasta ahora sólo lo he visto despierto en fotos.
ya, el bautizo para cuando, FIESTAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

