Friday, February 17, 2006

Placeres mundanos I


no lo pueden negar. es posible que no haya nada mejor que un trozo de este maravilloso material de envoltura. no importa la edad, o quizá no importe nada, cuando se trata de un pop tras un pop. ¿o acaso hay alguien que a lo largo de su vida se haya resistido a la enorme tentación de oprimir una de esas burbujas entre los dedos índice y pulgar, o tal vez pisarlo y escuchar como se van reventando? este es uno de los más grandes inventos, no sólo por la protección que puede ofrecer a algún objeto envuelto en él, sino por el placer que nos brinda una vez que su vida como material de embalaje nos es prescindible.
un aplauso para el señor que dijo, "voy a inventar un plástico con burbujas para que las cosas no se maltraten cuando son empacadas", y gracias.

7 Comments:

At 8:04 PM, Blogger Crispy said...

Yo apoyo, no hay nada mas relajante que tornar las burbujas de papel de embalaje. Es simplemente un placer sin el cual no puedo vivir. Sr, feliz cumple atrasado. Sí me acordé, pero no me había conectado hasta hoy.

 
At 5:20 PM, Blogger Pocky Girl 7 said...

has intentado hacer rollo un pedazo de plástico y estrujarlo? Truenan más rápido y oh el sonido es igual de maravilloso!!

 
At 5:55 PM, Blogger Juana Nebulosa said...

sii, es muy bueno hacer eso, hasta a mi perro le encanta hacerlo

 
At 5:28 AM, Blogger grabiel said...

cuando vi la foto creí que eran condones y al leer eso de "es posible que no haya nada mejor que un trozo de este maravilloso material de envoltura. no importa la edad, o quizá no importe nada" quería desmayarme. lo del pop tras pop me hizo dudar.

por suerte no son condones -no eres tan insensato- y por suerte existen el plastiquillo ese.

rasúrate, g.

 
At 8:40 AM, Blogger Jorge H said...

pídemelo por favor y tal vez lo considere

 
At 9:09 AM, Anonymous Anonymous said...

qué te digo?

"ándale puchunguito, aaaandale, chii? porfisporfisporfis".

 
At 9:14 AM, Blogger alonso ruvalcaba said...

somos los tres cochinitos,
pasamos para dejaros
un soneto rebonito,
que cuenta (para los nacos)
una historia muy sencilla:
qué sienten las parejitas
del sushitto al cinemex.

 

Post a Comment

<< Home